Fotografía realizada íntegramente por nuestra compañera @mariadperea
El 14 de febrero no fue solo San Valentín. Fue la confirmación de que lo que empezó en las islas ya no tiene techo. El pasado sábado, Lucho RK y La Pantera tomaron el Palacio Vistalegre y lo convirtieron en una extensión de Canarias en pleno corazón de Madrid. Y no era un bolo más: era la puesta de largo de una generación que ha aprendido a ganarse su sitio.
Llegaban en el momento perfecto. Después de meses de crecimiento exponencial, de colarse en playlists, de viralizar barras y estribillos en TikTok y de consolidar una fanbase que ya no entiende de códigos postales. Lo que antes era ruido de SoundCloud y sesiones compartidas, ahora es un directo sólido, con sentido y con discurso.

El Vistalegre pedía el play de lo que terminó siendo una peli a las 21:00 horas, y cuando las luces se apagaron sobre las 21:05h, ya quedó claro que no venían a mantener un show, sino a hacerlo suyo. Arrancaron fuertes, combinando esa sensibilidad melódica que caracteriza a Lucho RK con la actitud más cruda y callejera de La Pantera. Dualidad constante. El mix perfecto
Un reloj con cuenta atrás en blanco y negro daba lugar al repaso de 23 temas tanto conjuntos como en solitario y a colaboraciones tan esperadas como Juseph (en CUPIDOxx) . Así, hubo tiempo para temas de su último EP TA FÁCIL como Tócate sola o Bane, y también para otros anteriores como Pinky Promise 2 , el tema culpable de que la dupla haya llegado hasta aquí. El recinto también pudo escuchar GOUT, Preñá o Ashé, donde no faltaron los gritos y los pogos.

Pero tampoco faltaron las referencias y en medio de una puesta en escena bastante conseguida (sin ser demasiado extravagante) con imágenes, confeti y juegos de luces bien traídos; tomaron protagonismo los discursos. La Pantera conseguía el shout out de los asistentes con unas palabras dedicadas a aquellos que una vez les cerraron las puertas y también en agradecimiento a todos los artistas canarios que les han abierto las puertas, permitiéndoles estar donde están hoy: Cruzzi, Maikel Delacalle, PtaZeta, Quevedo…
Y aunque, a más de uno le hubiera gustado disfrutar de Buenas noches junto a Pedro, lo cierto es que no faltó espectáculo durante todo el concierto: la Pinky Cam recordaba que este San Valentín se celebraba como la Pinky Promise manda, mientras El Polvorete nos transportaba a la mejor de las verbenas.
Esto en el transcurso de casi dos horas de concierto, algún que otro cambio de outfit muy comentado y un público entregado. Todo para venir a decir algo así como “somos tus padres”, no sólo como un mensaje que apareció en el escenario, sino también como un hecho que pudimos confirmar aquellos que después de la última nos quedamos con ganas de más y con la sensación de que son el comienzo de algo grande que solo acaba de empezar.