Durante solo 48 horas, el 31 de enero y el 1 de febrero, Dellafuente abrió en su ciudad natal una muestra efímera en el espacio cultural HANGAAR. Un evento breve pero cargado de significado, que reunió a cientos de seguidores en largas colas desde primera hora. No fue una gran campaña ni se prolongó en el tiempo; fue, como suele ocurrir con el artista granadino, algo casi íntimo, anunciado en redes y destinado a quienes estaban atentos.
Lo que se presentaba allí no era simplemente una recopilación de fotografías, era la huella física de los dos conciertos históricos que Dellafuente ofreció en el Estadio Metropolitano de Madrid; donde reunió a cerca de 130.000 personas y se consagró como el primer artista español en llenar el recinto en formato 360°.
El recorrido, diseñado para ser inmersivo, permitía transitar entre la memoria visual y la sonora. Mientras los visitantes descubrían fotografías exclusivas del montaje y los ensayos, una visión inédita del proceso creativo; el recinto se llenaba con el audio en directo grabado durante las noches del concierto.

El ambiente se completaba con una sala de proyecciones donde se emitía un corto de los primeros quince minutos del show, permitiendo revivir la atmósfera de aquel escenario icónico en forma de estrella de ocho puntas, el eterno homenaje a la Alhambra. Además, se podía acceder a piezas de merchandising exclusivo, convirtiendo la visita en una experiencia completa que unía arte, música y recuerdo tangible.
RIP Dreams: el sueño enterrado en papel
El corazón de la muestra fue el fotolibro ‘Dellafuente – RIP Dreams’, una edición limitada y elaborada que, de momento, solo han podido adquirir los asistentes a HANGAAR. Lejos de ser un producto más, este volumen es el resultado de un cuidado trabajo en equipo: producido por Apparell y diseñado por UOU Impresiones, cuenta con la dirección creativa de Ismael de la Trinidad y Gonzalo Ramos. A través de las imágenes de Alicia Arce, Iván Salvador y los propios editores, la obra incluye además una conversación exclusiva con el artista, cerrando el círculo con un testimonio íntimo sobre el proyecto.

El título no es casual: RIP Dreams no suena a celebración, sino a despedida. Tras hacer historia en Madrid, Dellafuente no ha optado por la inmediatez de un nuevo disco o una gira mundial. Ha hecho algo más extraño y valioso: lo ha documentado, lo ha congelado y lo ha enterrado en papel; convirtiéndose en una cápsula de memoria que trasciende la música.