Hay festivales que, con el paso de los años, acaban enfrentándose a una cuestión que muchas veces se transforma en un dilema: cómo seguir evolucionando sin perder aquello que los convirtió en una referencia. Sónar lleva más de tres décadas formando parte de la historia cultural de Barcelona y construyendo una identidad propia alrededor de la música electrónica, la creatividad y la tecnología. Sin embargo, las últimas ediciones también han abierto cierto debate sobre el rumbo del festival y su relación con el público y la ciudad.
De cara a 2027, parece que la organización ha decidido escuchar parte de esas conversaciones. Después de varios años introduciendo cambios y ajustes en su formato, la próxima edición plantea una dirección bastante reconocible: recuperar algunos de los elementos que marcaron sus comienzos y volver a acercar Sónar a sus orígenes.
El primer movimiento está en Sónar de Día, que regresará al frente marítimo de Barcelona, el entorno donde nació el festival en 1994. También vuelve Sónar+D, recuperando ese espacio dedicado a explorar los cruces entre música, tecnología, creatividad e investigación. Por su parte, Sónar de Noche recuperará el formato de dos jornadas, el viernes 18 y el sábado 19 de junio, en Fira Gran Via.

No son cambios menores. La vuelta de Sónar de Día a una ubicación vinculada a sus primeras ediciones supone recuperar parte de la relación entre el festival y la ciudad, mientras que la reincorporación de Sónar+D devuelve protagonismo a una de las señas de identidad que han diferenciado a Sónar de otras grandes citas musicales. La recuperación de las dos noches también apunta a una estructura más reconocible para quienes han seguido el festival durante años.
En cuanto a la programación, los primeros treinta nombres dibujan un cartel que combina figuras consolidadas, artistas de distintas generaciones y propuestas que representan diferentes caminos dentro de la electrónica y la música contemporánea. Entre las confirmaciones destacan Bonobo, que presentará su nuevo álbum Distance in Static; Peggy Gou, KI/KI, Romy, Honey Dijon con su propuesta Sinister y Tokischa, junto a nombres como Yung Lean, Jessie Ware y Cornelius, que llegará con Refractions.

Pero hay dos regresos que tienen una lectura especial para quienes conocen la trayectoria del festival. Carl Cox volverá a Sónar después de más de veinte años, mientras que Oscar Mulero hará lo propio tras dos décadas. Dos nombres ligados a distintas etapas de la música electrónica que también conectan con la historia del evento. A ellos se suman propuestas como Collabs3000, el proyecto conjunto de Chris Liebing y Speedy J; Job Jobse, SALOME, Aurora Halal en directo, Donato Dozzy junto a Batu, Goldie en formato live, Funk Assault y Kaitlyn Aurelia Smith, entre otros.
La selección todavía está lejos de estar completa, pero deja entrever una programación que busca equilibrar grandes nombres internacionales con artistas y proyectos de diferentes escenas. Una combinación que ha formado parte del ADN de Sónar y que será interesante ver cómo se desarrolla en los próximos meses.
También resulta significativo el concepto elegido para acompañar el anuncio. La campaña de esta edición juega con la idea de la muerte y el renacimiento del festival, una imagen que parece dialogar directamente con el momento que atraviesa Sónar. No hace falta interpretar demasiado para entender el mensaje: después de una etapa de transformaciones, la organización presenta 2027 como el comienzo de una nueva fase, aunque buena parte de sus principales novedades miren precisamente hacia atrás.

La actividad volverá a extenderse más allá de los recintos principales con Sónar Week. OFFSónar regresará a Poble Espanyol, mientras que Sónar District y Sónar Kids completarán la programación en distintos puntos de Barcelona. La edición número 34 se celebrará del 17 al 19 de junio de 2027 y los primeros abonos, SonarPass y SonarPass+D, ya están disponibles en modalidad estándar y VIP, con la opción Flex para solicitar el reembolso hasta el 28 de febrero de 2027.
Todavía quedan artistas por anunciar y habrá que esperar para comprobar cómo se traduce esta nueva dirección en la experiencia final del festival. Por ahora, al menos sobre el papel, Sónar parece haber tomado nota de algunas de las demandas de su público. Después de varias ediciones de cambios, la apuesta para 2027 pasa por recuperar la conexión con Barcelona, devolver espacio a su identidad original y recordar qué hizo de Sónar una cita tan particular. Quizá no se trataba de reinventarlo todo, sino de volver a mirar hacia aquello que nunca debería haber perdido.
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