Parece que el treinta de julio se ha convertido en una fecha marcada para el hip-hop en España. Después de recibir en 2024 a Travis Scott y a Kendrick Lamar en 2025. Este 2026 tuvimos la visita de uno de los nombres que el propio género le considera el arquitecto de gran parte del sonido del hip-hop actual. Estamos hablando de Kanye West o cómo hace unos pocos años se hace llamar “YE”. El escenario elegido por el rapero y productor fue el Estadio Riyadh Air Metropolitano. Un regreso después de 20 años desde su última visita en España y la primera vez actuando en la capital.

Si algo nos ha demostrado Kanye en toda su carrera es que su influencia no es solo a nivel musical, sino también en la moda y la estética. Quedando esto claro mucho antes de que empezara el concierto, ya que sus fans fueron capaces de recrear looks con referencias de los distintos universos creativos del artista, referencias a The College Dropout, siluetas inspiradas en Yeezy o prendas oscuras de la era Donda o el propio merchandising era personalizado a cada estilo. Convirtiendo el estadio el lugar donde cada outfit funcionaba como una declaración de intenciones.
La gran incógnita de los fans era la escenografía, ya que después de ver los espectáculos en otras ciudades, todos se preguntaban cómo trasladaría el icónico domo al único recinto donde la pista no se encontraba disponible. La respuesta llegó en cuanto el show empezó, el espacio había sido diseñado para absorber al espectador desde el primer segundo, y esta sensación se multiplico en el momento en el que el sol se escondió. La iluminación envolvía todo el estadio mientras la media esfera se convirtió en el lugar desde que Kanye desarrollo todo el concierto. Una propuesta minimalista pero monumental, donde el escenario acompañaba a la propia música.

Un concierto impulsado por la nostalgia, aunque hubo espacio para interpretar temas de su último trabajo BULLY. Durante cerca de una hora y media pudimos escuchar himnos como Power o Stronger junto con otras canciones especialmente queridas por sus seguidores. Bastaron las primeras notas de Heartless, On sight o Good life para que el estadio estallará, demostrando que sus canciones siguen funcionando como puente entre quienes crecieron con su música y quienes hoy la descubren por primera vez.
Y llegó el momento todos esperaban. Después de estar dominando el escenario únicamente con su presencia, el cierre fue tan sencillo como efectivo. Apareciendo con un piano sobre la esfera y tocando las primeras notas de Runaway fue lo que necesito para que generara una descarga eléctrica colectiva que recorriera por todo el estadio. No hizo falta nada más, el silencio entre acordes, las voces del público y la carga emocional de la canción construyeron un final a la altura de un artista que sigue entendiendo el espectáculo como pocos.

Al final la mejor forma de resumir una noche tan especial como esta es con una de las frases más conocidas del propio Kanye: “If you are a Kanye West fan, you’re not a fan of me you’re a fan of yourself, you will believe in yourself”.


















