Medusa Festival volvió, un año más, a la playa de Cullera, y esta ya es la edición número 12. Si algo ha demostrado el festival con los años es que se toma muy en serio eso de superarse: más público, un cartel cada vez más potente y una producción que no deja de crecer. Esta edición no fue la excepción, y el festival volvió a subir el listón.
Y si algo caracteriza a Medusa es que aquí hay espacio para casi todo. El cartel de esta edición recorrió del techno y el house al hard techno, el hardstyle, el EDM, el trance, el remember e incluso el urban.

Tras recibir el jueves a los primeros asistentes para ir calentando motores, llegaron los días fuertes. El viernes asistieron ni más ni menos que 52.000 personas con nueve escenarios funcionando de forma simultánea, con nombres como Wade, Fátima Hajji, Nico Moreno, Dimitri Vegas, Fantasm y Vendex entre los grandes protagonistas de la noche. Ese mismo día ya se podían ver todas las temáticas de los escenarios ofreciendo bastante variedad de géneros y temáticas.
El sábado arrancó con unas horas de retraso debido a una lluvia eléctrica, pero el festival abrió finalmente sus puertas a las 20:00 h y, a pesar del contratiempo, consiguió batir su récord de asistencia con 56.000 personas. Una de las actuaciones más esperadas de la noche era la de Carl Cox, que finalmente no pudo actuar por problemas con su vuelo. Aun así, nombres como Steve Aoki (y si, si qué hubo tartazo al público) , James Hype, Adrián Mills,4444 Of A Kind, Serafina y Novah se encargaron de mantener la pista en marcha y hacer que la noche siguiera sonando.
Y el domingo, lejos de bajar el ritmo, el cartel volvió a mantener el nivel con nombres como Pastis & Buenri, Holy Priest, OnlyNumbers, Hugel, Winson, Tiësto y Marco Carola. La jornada terminó con un espectáculo de castillos en el Main Stage y Sara Landry poniendo el broche final desde el Resonance Stage.

Y el espectáculo no se queda solo en los escenarios. Cada noche a las 23:00 horas, 250 drones dibujaban figuras a 120 metros de altura sobre el cielo de Cullera, en un espectáculo audiovisual que combinaba música, voz y fuegos artificiales. Una de las novedades de esta edición ha sido, además, la pirotecnia horizontal canalizada mediante cables, una técnica utilizada por primera vez en España.
Pero en el Medusa, a pesar de que la música es la gran protagonista, la puesta en escena no se quedó atrás. Este año, el Main Stage se ha inspirado en Angkor Vat, con 105 metros de ancho y 27 de alto. Todo bajo la temática APSARAS, temática inspirada en el universo visual y espiritual del Sudeste Asiático que ha dado forma a la estética de esta edición.

Una puesta en escena que, junto a un cartel que ha recorrido prácticamente todas las caras de la electrónica, ha convertido durante cuatro días a Cullera en uno de los grandes puntos de encuentro de la música electrónica en España con un total de 185.000 personas durante esta edición.
En mi opinión, el Medusa es uno de esos festivales que un amante de la electrónica debería vivir al menos una vez, aunque ha sido mi primer año y no dudo en repetir los siguientes. El cartel ha sido uno de sus puntos fuertes, con artistas y estilos muy diferentes que te llevaban de un escenario a otro y te permitían descubrir propuestas que quizá no habrías visto de otra forma. Si tuviera que quedarme con un día sin ninguna duda sería el domingo, especialmente con los sets de Onlynumbers, Pastis y Buenri, Rage Amoretty Holyprest y con el gran cierre de una de mis DJs favoritas Sara Landry.

Y si algo deja claro este Medusa es que esto no termina aquí. La próxima edición ya tiene fechas: del 12 al 15 de agosto de 2027, el festival volverá a la playa de Cullera dispuesto a seguir creciendo y, una vez más, a subir el listón.

























