En un festival con un cartel tan generoso como el de Sónar 2026, la tentación es mirar siempre hacia los nombres más grandes. Pero la historia del festival está llena de actuaciones que lo cambiaron todo sin encabezar ningún póster. Este año hay cinco propuestas que operan en los márgenes del cartel pero en el centro del interés: artistas que llevan años construyendo desde el underground y que este junio llegarán a Barcelona con algo que decir.
Estos son los cinco sets que no puedes dejar escapar.
Ático Corp. y R.I.P. Bestia: Los productores de Écija que reivindican el breakbeat andaluz como legado colectivo.
Pocas actuaciones del cartel tienen tanta historia detrás como la que presentan Ático Corp. y R.I.P. Bestia, dos productores sevillanos que han vivido y crecido en el verdadero underground, alejados de todos los focos. Fue a principios de los noventa cuando empezaron a sumergirse en el breakbeat, el sonido que por entonces hacía bailar a toda una generación de ravers andaluces. En 2020 dieron un paso más y fundaron UFC (Un Futuro Creíble), un sello centrado en el vinilo y en la fusión de breaks, electro, acid y trance con una estética ciberdélica. Su actuación en Sónar llega como antesala de The Prodigy, una coincidencia que, vista la trayectoria de ambos, no puede ser más acertada.

GOTH-TRAD: El trompetista japonés que convirtió un encuentro fortuito con el jungle en una carrera entera.
La historia de Takuya Nakamura arranca en Boston, donde había viajado para estudiar bajo la tutela del legendario teórico del jazz George Russell. Una noche, durante un concierto, escuchó el bass de un soundsystem que retumbaba desde el sótano del local. Lo que vino después fue una vida entera construida alrededor de ese sonido. Se mudó a Nueva York en 1994, donde se convirtió en una pieza clave de la escena jungle y acid jazz de la ciudad, colaborando con nombres que van desde Quincy Jones y David Byrne hasta Cocorosie. En Sónar ofrecerá un set híbrido donde los CDJs conviven con su trompeta y sus pads en directo, un formato que convierte cada actuación en algo irrepetible.

Wata Igarashi: El productor japonés que creció entre Tokio, Londres y Madrid para hacer el techno más psicodélico
Wata Igarashi pasó su infancia absorbiendo el eclecticismo cultural de Tokio, Londres y Madrid. A los quince años empezó su carrera musical en la capital española como guitarrista punk en un grupo de skate-rock, una trayectoria que con el tiempo lo llevó al jazz de libre improvisación y, desde ahí, a las pistas de baile. Su segundo álbum, My Supernova, es más directo que su refinado debut Agartha —inspirado en Miles Davis, la música kosmische y el minimalismo de posguerra—, pero nunca brutal ni agresivo. Su techno destaca por sus estructuras cristalinas e intensidad centelleante, con una capacidad para moverse entre lo eufórico y lo psicodélico que lo convierte en uno de los técnicos más precisos del género. Escucharle en casa es una cosa. Verle en directo, otra completamente distinta.

DJ AYA: La DJ de Berlín que aprendió a bailar con el grime y el UK funky en las calles de Londres
DJ AYA no encontró su inspiración en la escena techno de Berlín, sino en los grooves del UK bass music: todo, desde el dubstep y el grime hasta el UK funky y el future garage, absorbido durante una etapa formativa vivida en Londres. De vuelta en Berlín, ha trasladado esa herencia hacia los estilos más brillantes y fluidos que colectivos como Live From Earth han introducido en la noche de la ciudad, a lo que suma su propia noche queer (lip) service, que ha aportado una dosis de frescura vital a la escena. Su propuesta en Sónar mezcla ese peso en el bajo con una energía desbordante y difícil de resistir.
Arthi: La artista londinense que convierte cada set en un viaje a través de los sonidos del mundo
Arthi tiene muchas facetas: periodista, bailarina —ha actuado para Beyoncé, Charli XCX y Dave— y DJ con residencia en Rinse FM desde la que lleva años mezclando dancehall, garage, bass music y música electrónica africana en festivales como Glastonbury y All Points East. Su propuesta fusiona sonidos de Londres y de todo el mundo: del dancehall y el reggaeton al afrobeats, el UK funky y el garage, con una fluidez que solo puede venir de alguien que lleva años viviendo entre todos esos mundos. En Sónar traerá esa misma energía intercultural a la pista más grande de Barcelona.

Hay ediciones de Sónar que se recuerdan por sus cabezas de cartel y otras que se recuerdan por los descubrimientos que nadie esperaba. Estas cinco actuaciones tienen todas las papeletas para pertenecer a la segunda categoría. El underground, como siempre, está donde menos lo buscan los focos.
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Redacción
































