Bad Gyal no vuelve, entra en otra era, más cara, más icónica y más consciente que nunca de su propio poder. Siendo un statement, la artista no solo ha evolucionado, ha subido de nivel, recordando por qué sigue siendo la que marca el ritmo del urbano en España.
Con el Más Cara Tour, Bad Gyal no solo arranca una gira, activa su nueva era. Tres fechas en el Movistar Arena, con una tercera añadida por demanda, confirman que no se trata de un hype momentáneo, sino de consolidación.

El domingo 12 de abril no solo fue otra fecha en el calendario, era the place to be. Entre el público caras conocidas que se encuentran en boca de todos como Andy Waak o Carlota Marañón entre otros.
El show empezó desde dentro, literal, un “salón Bad Gyal” que funcionaba como universo propio, estructuras que subían y bajaban, visuales inversivas, luces que transformaban el espacio hasta hacerte pensar si estabas mirando o formando parte del escenario, todo pensado, todo medido.
Una Bad Gyal que no se dejó llevar por el escenario, lo hizo suyo. Dominando cada plano, cada foco, cada mirada, desplegó su versión más magnética y sensual, entregándose al público a través de sus canciones, movimientos y una presencia que no se observa, se siente.

Sobre el escenario, un cuerpo de baile que no acompaña, define. Coreografías que conectan, que se viralizan casi en tiempo real, donde las bailarinas dominan el heles con precisión y los bailarines aportan esa energía urbana que sostiene el ritmo sin descanso.
El setlist recorre “Más Cara”, pero no se queda ahí, Bad Gyal trae un poco de su pasado al presente “Perdió este culo”, “Blin Blin” o “Otra vez” reaparecen como himnos que siguen vigentes, mientras colaboraciones como “Comernos” o “Duro de verdad Pt.2” elevan la intensidad. La aparición de 8Belial con “Tic Tac (Hour Love)” y “Orilla” convierte el Movistar Arena en un punto de euforia colectiva. Y el cierre, con “Fiebre”, deja atrás el espectáculo para quedarse en lo esencial, ella, el público y una canción cantada a todo pulmón, sin filtro, sin distancia.

El vestuario sigue la misma narrativa. Dos looks que juegan con la estética lencera, el encaje y ese imaginario Bratz de los 2000’s. Sensualidad construida desde el control. Firmado junto a la marca española Onrush, el styling refuerza ese punto donde lujo y erotismo se encuentran sin esfuerzo.
Si algo deja claro este tour es que Bad Gyal no compite. Como figura, como código, como referencia. Porque en el urbano español hay muchas voces, pero como dice ella “Por eso es que Bad Gyal solo hay una”.
Yaiza Cobo, Marina Encabo





















































