Un anuncio a página completa publicado en The Wall Street Journal ha servido como vehículo para una de las declaraciones más explícitas de Ye sobre su estado de salud mental y su comportamiento en los últimos años. En el texto, el artista reconoce haber perdido el contacto con la realidad, pide perdón a las personas a las que dañó y afirma estar comprometido con un proceso de tratamiento y estabilidad.
En el mensaje, firmado también por Hussein Lalani, director financiero de Yeezy, el artista vincula sus episodios más erráticos a una lesión cerebral derivada de un accidente de tráfico ocurrido al inicio de su carrera. Según explica, el impacto le provocó daños en el lóbulo frontal derecho, una afección que pasó desapercibida durante años y que, con el tiempo, desembocó en un diagnóstico de trastorno bipolar en 2016 y de lesión cerebral en 2023.
El texto adopta un tono confesional y se dirige directamente a quienes estuvieron cerca de él durante ese periodo. Ye admite haber dicho y hecho cosas que lamenta profundamente, reconociendo el impacto emocional que su conducta tuvo en su entorno más cercano. “Me distancié de mi verdadero yo”, afirma, señalando cómo la negación de la enfermedad agravó la situación con el paso del tiempo.

Uno de los pasajes más delicados del anuncio aborda el uso de simbología antisemita, incluyendo la esvástica, que el propio artista reconoce como el resultado de un estado mental deteriorado. En ese contexto, asegura sentirse profundamente avergonzado por sus acciones, subraya que no es nazi ni antisemita y expresa su respeto y afecto hacia la comunidad judía. También extiende una disculpa a la comunidad negra, recordando declaraciones pasadas que generaron un amplio rechazo.
El anuncio, cuyo coste se sitúa entre cifras de cinco y seis dígitos según estimaciones del sector, no ha recibido respuesta pública por parte del diario. Más allá de su impacto mediático, el texto se presenta como un intento de asumir responsabilidad sin eludir el daño causado, aunque sin desligar su relato de una explicación médica y personal.

La publicación coincide con rumores sobre un posible nuevo lanzamiento discográfico, aún no confirmado oficialmente. Mientras tanto, el mensaje deja constancia de un posicionamiento claro: Ye busca reescribir su narrativa pública desde el reconocimiento del error, la exposición de su fragilidad y la promesa de un cambio sostenido en el tiempo.
RedacciónHace veinticinco años sufrí un accidente de coche que me rompió la mandíbula y provocó una lesión en el lóbulo frontal derecho de mi cerebro. En ese momento, la atención se centró en los daños visibles —la fractura, la inflamación y el trauma físico inmediato—. La lesión más profunda, la que estaba dentro de mi cráneo, pasó desapercibida.
No se realizaron escáneres completos, los exámenes neurológicos fueron limitados y nunca se planteó la posibilidad de una lesión en el lóbulo frontal. No fue diagnosticada correctamente hasta 2023. Esa negligencia médica causó un daño serio a mi salud mental y derivó en mi diagnóstico de trastorno bipolar tipo 1.
El trastorno bipolar viene con su propio sistema de defensa: la negación. Cuando estás en fase maníaca, no crees que estés enfermo. Piensas que los demás están exagerando. Sientes que ves el mundo con más claridad que nunca, cuando en realidad estás perdiendo por completo el control.
Una vez que la gente te etiqueta como “loco”, sientes que no puedes aportar nada significativo al mundo. Para muchos es fácil bromear y reírse de ello, cuando en realidad se trata de una enfermedad muy grave y debilitante, de la que puedes morir. Según la Organización Mundial de la Salud y la Universidad de Cambridge, las personas con trastorno bipolar tienen una esperanza de vida reducida entre diez y quince años de media, y una tasa de mortalidad general entre dos y tres veces superior a la de la población general. Esto está al nivel de enfermedades cardíacas graves, diabetes tipo 1, VIH y cáncer —todas letales si no se tratan.
Lo más aterrador de este trastorno es lo persuasivo que resulta cuando te dice: no necesitas ayuda. Te deja ciego, pero convencido de que tienes claridad. Te sientes poderoso, seguro, imparable.
Perdí el contacto con la realidad. Las cosas empeoraron cuanto más ignoré el problema. Dije e hice cosas de las que me arrepiento profundamente. A algunas de las personas que más quiero, las traté peor que a nadie. Soportasteis miedo, confusión, humillación y el agotamiento de intentar estar cerca de alguien que, en ocasiones, era irreconocible. Mirando atrás, me alejé de mi verdadero yo.
En ese estado de fractura, me sentí atraído por el símbolo más destructivo que pude encontrar: la esvástica, e incluso vendí camisetas con ese símbolo. Uno de los aspectos más difíciles de tener trastorno bipolar tipo 1 son esos momentos de desconexión —muchos de los cuales aún no puedo recordar— que me llevaron a tomar malas decisiones y a comportarme de manera imprudente, algo que a menudo se siente como una experiencia fuera del cuerpo. Lamento y me avergüenzo profundamente de mis acciones en ese estado, y estoy comprometido con asumir responsabilidades, seguir un tratamiento y realizar un cambio real y significativo. Esto no excusa lo que hice. No soy nazi ni antisemita. Amo al pueblo judío.
A la comunidad negra —que me sostuvo en los momentos altos y bajos, y en los periodos más oscuros—. La comunidad negra es, sin duda, la base de quien soy. Siento profundamente haberos fallado. Os quiero.
A principios de 2025 caí en un episodio maníaco de cuatro meses, marcado por comportamientos psicóticos, paranoicos e impulsivos que destruyeron mi vida. A medida que la situación se volvía cada vez más insostenible, hubo momentos en los que no quería seguir aquí.
Tener trastorno bipolar implica un estado constante de enfermedad mental. Cuando entras en un episodio maníaco, estás enfermo en ese momento. Cuando no estás en un episodio, eres completamente “normal”. Y es entonces cuando los daños causados por la enfermedad golpean con más fuerza. Tras tocar fondo hace unos meses, mi esposa me animó a buscar ayuda por fin.
He encontrado consuelo, curiosamente, en foros de Reddit. Personas distintas hablaban de episodios maníacos o depresivos de naturaleza similar. Leí sus historias y comprendí que no estaba solo. Que no soy el único que arruina su vida entera una vez al año, a pesar de tomar medicación a diario y de que los supuestos mejores médicos del mundo me dijeran que no era bipolar, sino que simplemente experimentaba “síntomas de autismo”.
Mis palabras, como líder dentro de mi comunidad, tienen un impacto y una influencia global. En mi estado maníaco perdí completamente de vista esa responsabilidad.
Mientras encuentro un nuevo equilibrio y un nuevo centro a través de un régimen efectivo de medicación, terapia, ejercicio y una vida limpia, he recuperado una claridad necesaria desde hace tiempo. Estoy volcando mi energía en un arte positivo y con sentido: música, ropa, diseño y otras nuevas ideas para ayudar al mundo.
No pido compasión ni un perdón automático, aunque aspiro a ganarme vuestro perdón. Escribo hoy simplemente para pediros paciencia y comprensión mientras encuentro el camino de regreso a casa.
Con cariño,
Ye


















































